Lesiones del Ligamento Cruzado Anterior: ¿Qué debo saber?

Lesiones del Ligamento Cruzado Anterior: ¿Qué debo saber?

Editado por: el 04/04/2023

Se lesiona frecuentemente en fútbol, baloncesto, esquí, patinaje, debido a actividades de pivote o giros; también en accidentes de tránsito

 

 

El Ligamento Cruzado Anterior (LCA) es un ligamento que hay dentro de la rodilla que va desde la espina tibial anterior y se inserta en la pared interna del cóndilo femoral lateral, el cual previene el desplazamiento de la tibia hacia adelante con respecto al fémur y ayuda en la estabilidad anterior y lateral de la rodilla. Se lesiona frecuentemente en fútbol, baloncesto, esquí, patinaje, debido a actividades de pivote o giros; también en accidentes de tránsito.

 

Es frecuente que el paciente sienta un traquido como si algo se hubiera reventado, hay dolor intenso, se inflama la rodilla completamente el día del trauma, la persona es incapaz de seguir su práctica deportiva. En casos crónicos, la persona siente inestabilidad en su rodilla y lo describen como la rodilla se me va, puede haber inflamación con cada uno de esos episodios de inestabilidad. 

 

Diagnóstico

 

El diagnóstico es completamente clínico. Con la historia de un trauma indirecto en la rodilla con dolor, traquido e inflamación inmediata de la rodilla. En el examen físico que hace el ortopedista se establece que hay una lesión del LCA. Se hacen pruebas para reproducir la inestabilidad. Solamente cuando hay dudas diagnósticas o para observar si existen lesiones asociadas como lesiones meniscales, lesiones condrales, contusiones óseas se ordena una Resonancia Magnética. Esta Resonancia confirma el diagnóstico.

 

Las lesiones meniscales se asocian a las lesiones del LCA hasta en un 60-70% de las veces, siendo más frecuentes en casos crónicos donde el paciente se deja un tiempo sin operar el LCA. Igualmente, en estos casos aparecen lesiones de cartílago.

 

Tratamiento de la Lesión LCA

 

Cuando existe una lesión completa al  LCA, la  rodilla  queda  inestable y el paciente siente que la  rodilla se le va. Por esta razón se debe reconstruir el LCA roto para prevenir mayores lesiones, recuperar la estabilidad de la  rodilla y  evitar el desgaste (Artrosis)  prematuro de  la  rodilla. Habrá casos muy específicos donde no esté indicada la reconstrucción o no es necesario operar; pero allí entra el cirujano a evaluar cada caso individual.

 

La cirugía no es una urgencia debido al riesgo alto de hacer rigidez de  rodilla. Lo recomendable en todos los casos, es  esperar 3-4 semanas para operar cuando se cumplan estos criterios: cuando la rodilla logre el arco de movimiento completo y haya desaparecido la inflamación. Mientras tanto se ordenan analgésicos, hielo y fisioterapia encaminada a disminuir dolor e inflamación, lograr la movilidad de la rodilla lo antes posible.

 

El único caso donde se debe hacer la cirugía precozmente es cuando hay una lesión meniscal en asa de balde que bloquea la rodilla. En estos casos se restringe el apoyo de la extremidad con dos muletas y se programa la cirugía rápidamente para poder salvar ese menisco que puede ser reparado con suturas.
 

Cirugía del LCA

 

La cirugía del LCA es con reconstrucción completa con un injerto ya que las reparaciones o suturas no mostraron buenos resultados en la literatura médica. Para reconstruirlo se necesita un injerto que puede ser tomado del mismo paciente (auto injerto) o de cadáver (aloinjerto) del banco de huesos. Yo personalmente prefiero los autoinjertos y son los más aceptados a nivel mundial.


Los injertos más utilizados son:

  •  Tendón rotuliano (hueso-tendón-hueso- HTH)
  •  Tendones isquiotibiales (Hamstrings): semitendinoso y gracilis
  •  Tendón del cuádriceps
  •  Aloinjertos de tendón rotuliano, Aquiles y tibial anterior y posterior.

 

Los más frecuentemente utilizados son el tendón rotuliano (HTH) y los isquiotibiales (Hamstrings). Se discute con el paciente la técnica preferida para cada caso individual según criterios personales para tomar la elección.

 

¿Cómo se opera el LCA? ¿Es una técnica abierta o artroscópica?

 

La técnica es totalmente artroscópica con dos incisiones de 5 mms. Para la toma del injerto HTH en la parte  anterior de la  rodilla  se hace una incisión de 4-5 cms y para Isquiotibiales una incisión de 3 cms en la cara interna de la parte alta de la pierna. El resto se hace por vía artroscópica y además se tratan las lesiones meniscales o de cartílago según el caso.
 

Inicialmente se limpian los restos del ligamento roto y se limpia muy bien la pared interna del cóndilo lateral del fémur para que no queden restos de tejido. Posteriormente con guías y brocas especiales se perforan dos túneles, uno en la tibia y otro en el fémur, el injerto se pasa a través de estos túneles y se fija con tornillos o con otros dispositivos especiales que pueden ser de dos tipos, metálicos o bioabsorbibles.

 

En todos los casos de HTH para fijar el injerto al hueso se deben colocar un tornillo en el fémur y otro en la tibia, llamados tornillos de interferencia. Estos tornillos no es necesario retirarlos porque quedan por dentro del hueso y por lo tanto no van a molestar.

 

En la técnica con isquiotibiales se puede utilizar unos dispositivos de suspensión o tornillos bioabsorbibles en el fémur y en la tibia tornillos de interferencia bioabsorbibles.

 

La cirugía es ambulatoria, tiene una duración de una hora aproximadamente; puede alargarse a dos horas si se hacen suturas o remodelaciones meniscales u otros procedimientos de cartílago.

 

Recuperación


Nunca se coloca inmovilización alguna con yesos ni férulas ya que el día siguiente de la cirugía empieza a rehabilitación. Solo se ponen vendajes que los retiramos al día siguiente.

 

La rehabilitación empieza al día siguiente de la cirugía ya que se permite apoyo inmediato con uso de muletas y se empieza a ganar movilidad a la rodilla desde el principio. La idea es tratar de mejorar el dolor postoperatorio con ayuda de medios físicos y activación muscular para evitar la atrofia de los músculos. Se espera que una persona así sea no deportista logre tener la movilidad completa de su rodilla al mes de la cirugía, aunque algunos lo logran antes.

 

Esta Fisioterapia durará aproximadamente 3-4 meses, tiempo en el cual ya tendrá actividades normales en su vida diaria. Después de ese tiempo se hace otro tipo de rehabilitación que es deportiva y específica para las expectativas deportivas de cada paciente. La persona podrá volver a hacer trote aproximadamente 4 meses después según sea ordenado por el ortopedista.

 

El retorno deportivo es individualizado y según el deporte que hace cada paciente y será entre 9 meses a 15 meses después de la cirugía dependiendo de cada caso. Todo esto lo vamos manejando a medida que se vayan cumpliendo todos los pasos en la rehabilitación. La idea es que aquel deportista pueda en lo posible volver a su actividad deportiva que tenía antes de la lesión.

Traumatología y Ortopedia en Bogotá