Embolia pulmonar

Especialidad de Neumología

 
Una embolia pulmonar, también llamada tromboembolia pulonar, se produce cuando un coágulo de sangre ubicado en un vaso sanguíneo se desplaza a una arteria del pulmón y provoca su obstrucción. En ocasiones el volumen de sangre aportado por las otras arterias no obstruidas es insuficiente para impedir la muerte del tejido, y es así como se produce un infarto pulmonar. La formación de estos coágulos o trombos (por lo que también se denomina a esta patología tromboembolia pulmonar) tiene su origen en un estancamiento de la sangre producido por múltiples factores, entre los que destacan las inmovilizaciones debidas a cirugías, postoperatorios, varices, presencia de cateterismos, alteraciones genéticas, algunas enfermedades y presencia de cáncer. Generalmente, los síntomas de la embolia pulmonar son el ahogo, la ansiedad, el dolor torácico agudo, mareos, desvanecimientos o convulsiones, y cianosis (piel azulada). Hay que prestar mucha atención y pedir atención médica urgentemente ante estos síntomas, ya que en los casos de pacientes con trastornos pulmonares o cardíacos graves ya que una embolia pulmonar puede provocar la muerte en un plazo de dos horas. Para el diagnóstico de esta patología se llevan a cabo diversos análisis y pruebas, como ecografías venosas de las extremidades inferiores y superiores, ecocardiogramas, y numerosas pruebas específicas pulmonares (angiografía y gammagrafía pulmonar, angio-TC torácica…). Una vez realizado el diagnóstico, se puede concretar el tratamiento, que suele incluir oxígeno, analgésicos y anticoagulantes como la heparina o acenocumarol. En los casos en los que peligra la vida del paciente se requiere la cirugía.
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