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¿Tu hijo siente que está perdiendo aura? Descubre qué hay detrás de esta tendencia adolescente

“Ma, perdí como 5.000 de aura en el colegio”.


Si has escuchado una frase parecida en casa y no sabes si reírte, preocuparte o preguntar qué significa, no eres la única. En los últimos meses, el concepto de “aura” se ha convertido en parte del lenguaje cotidiano de muchos adolescentes. Lo utilizan para hablar de la presencia, el carisma o la seguridad que proyecta una persona.


Pero ¿qué significa realmente “ganar” o “perder aura”? ¿Se trata únicamente de una tendencia de redes sociales o puede revelar algo sobre la manera en que los adolescentes perciben la opinión de los demás?

¿Qué significa “farmear aura”?

La expresión “farmear aura” combina dos conceptos. Por un lado, farmear proviene del mundo de los videojuegos y se refiere a repetir una acción para acumular puntos o recursos. Por otro, el “aura” no tiene relación con la energía espiritual ni con los chakras.


En el lenguaje adolescente, el aura representa esa cualidad difícil de definir que hace que una persona destaque cuando entra a un lugar. Puede relacionarse con el carisma, la seguridad, la presencia o la capacidad de proyectar una imagen atractiva ante los demás.


Por lo tanto, “farmear aura” significa realizar determinadas acciones para acumular puntos imaginarios relacionados con qué tan interesante, segura o “cool” parece una persona ante su grupo de amigos.


Esta tendencia se ha difundido especialmente a través de TikTok, Instagram y otros espacios digitales, donde los adolescentes comparten videos, bromas y retos relacionados con la idea de ganar o perder aura.

¿Por qué los adolescentes hablan tanto de esto?

En algunos lugares, incluso se han popularizado las llamadas “batallas de aura”, en las que dos personas compiten de manera simbólica para demostrar quién tiene más presencia. El público participa mediante aplausos, gritos o comentarios.


Aunque puede parecer una dinámica completamente nueva, la necesidad de causar una buena impresión no es algo exclusivo de las nuevas generaciones. Desde hace décadas, los seres humanos buscamos proyectar una determinada imagen ante los demás.


En psicología social, este comportamiento se relaciona con la gestión de la impresión, es decir, los esfuerzos que hacemos para influir en la manera en que otras personas nos perciben.


La diferencia es que, en la actualidad, los adolescentes viven este proceso en un entorno digital en el que las opiniones, las reacciones y las comparaciones pueden hacerse visibles y cuantificarse constantemente.

El efecto halo: cuando una característica influye en toda la percepción

Otro concepto psicológico que ayuda a comprender este fenómeno es el efecto halo. Se trata de la tendencia a dejar que una característica positiva o negativa de una persona influya en la percepción general que tenemos de ella.


Por ejemplo, si alguien camina con seguridad, habla con confianza o tiene una apariencia llamativa, podemos asumir que también es inteligente, interesante o agradable, aunque no tengamos suficiente información para afirmarlo.


El aura, tal como la utilizan los adolescentes, no mide una cualidad objetiva. Más bien, representa la impresión que una persona consigue generar en un determinado grupo.


En otras épocas se hablaba de tener estilo, carisma, encanto o “buena onda”. Hoy, muchos adolescentes utilizan la palabra “aura” para referirse a algo parecido.

¿Cuándo deja de ser un juego y se convierte en una preocupación?

Utilizar estas expresiones, participar en bromas o compartir videos relacionados con el aura no significa, por sí mismo, que exista un problema psicológico. El juego puede ser una forma de socializar, divertirse y compartir códigos con otras personas.


Sin embargo, es importante prestar atención cuando la necesidad de “no perder aura” comienza a influir de manera importante en la vida cotidiana del adolescente.


Algunas señales de alerta pueden ser:

  • Preocuparse excesivamente por la opinión de los demás
  • Evitar situaciones por miedo a hacer el ridículo
  • Ensayar constantemente lo que se va a decir o hacer
  • Sentir una vergüenza intensa ante errores cotidianos
  • Compararse de manera constante con otras personas
  • Dejar de participar en actividades que antes disfrutaba por temor a quedar mal
  • Interpretar cualquier situación incómoda como un fracaso personal


Cuando estas conductas generan sufrimiento o limitan la vida social, podrían estar relacionadas con dificultades de autoestima o con síntomas de ansiedad social.

“Sé impresionante, pero no demuestres que te importa”

Existe una contradicción interesante en esta tendencia: intentar demostrar que se tiene aura puede ser, precisamente, la forma más rápida de perderla.


De acuerdo con las reglas implícitas de este juego, la seguridad debe parecer natural, espontánea y libre de esfuerzo. Esto transmite un mensaje contradictorio: hay que destacar, pero sin que se note demasiado el deseo de destacar.


Esta presión no es completamente nueva. Muchas personas adultas recuerdan haber experimentado algo similar durante su adolescencia, al preocuparse por la ropa que usarían, por la opinión de sus compañeros o por la impresión que causarían ante alguien que les gustaba.


La diferencia es que hoy los adolescentes cuentan con redes sociales y plataformas digitales que pueden amplificar la comparación y hacer que determinados momentos se sientan más públicos.

¿Cómo pueden acompañar las madres y los padres?

Cuando un hijo o una hija comenta que “perdió aura”, es recomendable evitar las burlas o las críticas relacionadas con su forma de hablar. Aunque la expresión pueda parecer exagerada o graciosa, la emoción que existe detrás puede ser completamente real.


En lugar de responder con un “eso no importa” o “qué tontería”, puede ser más útil preguntar:

  • ¿Qué pasó exactamente?
  • ¿Cómo te sentiste en ese momento?
  • ¿Quién estaba presente?
  • ¿Qué fue lo que más te preocupó?
  • ¿Qué crees que pensaron los demás?


Estas preguntas permiten comprender si se trató de una broma entre amigos o si el adolescente está experimentando vergüenza, inseguridad, miedo al rechazo o preocupación constante por la opinión ajena.


Lo importante es escuchar sin minimizar sus emociones y ayudarle a entender que su valor personal no depende de la impresión que cause en los demás.

Más allá del aura: construir una identidad propia

Las tendencias de redes sociales cambian constantemente. Lo que hoy parece una broma importante para un grupo de adolescentes puede ser reemplazado mañana por otra expresión o dinámica.


Sin embargo, las emociones que aparecen detrás de estas tendencias —el deseo de pertenecer, la necesidad de ser aceptado y el miedo a quedar en ridículo— forman parte de experiencias comunes durante la adolescencia.


Si la búsqueda de aprobación comienza a definir la manera de actuar del adolescente, genera Ansiedad o lo lleva a evitar actividades y relaciones, puede ser recomendable buscar acompañamiento psicológico.


El objetivo no es impedir que utilice las redes sociales o que participe en las tendencias de su generación, sino ayudarle a desarrollar una identidad sólida, fortalecer su autoestima y comprender que su valor no puede medirse con puntos, comentarios o niveles de popularidad.


Porque, más allá del aura, los adolescentes necesitan construir raíces: una relación sana consigo mismos, vínculos de confianza y la seguridad de saber que no tienen que demostrar constantemente cuánto valen.