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Tendinitis de Aquiles: Cómo prevenirla y tratarla de forma efectiva

Dr. Carlos Alberto Polo Marulanda
Escrito por: Dr. Carlos Alberto Polo Marulanda Cirujano de Pie y Tobillo en Medellín
Publicado el: 03/06/2025 Editado por: Luis Ángel Cortina Sánchez el 04/06/2025

La Tendinitis de Aquiles es una de las afecciones musculoesqueléticas más comunes entre personas activas y deportistas, aunque también puede afectar a individuos con estilos de vida sedentarios y adultos mayores.


Este trastorno, que implica la inflamación o degeneración del tendón de Aquiles —el más fuerte del cuerpo humano—, puede interferir gravemente con la movilidad y la calidad de vida si no se maneja de forma adecuada.


Actualmente, el creciente interés por el deporte y el ejercicio físico ha elevado la incidencia de esta afección, especialmente en corredores, futbolistas y personas que practican caminatas prolongadas o suben escaleras frecuentemente, causar dolor, rigidez y dificultad para caminar o correr.


¿Qué es la Tendinitis de Aquiles?

El Tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla (gastrocnemio y sóleo) con el hueso del talón (calcáneo). Su función principal es permitir la flexión plantar del pie, indispensable para actividades como caminar, correr y saltar.


La Tendinitis de Aquiles es una inflamación del tendón que puede clasificarse en:

  • Tendinitis no insercional: afecta la parte media del tendón, común en personas activas
  • Tendinitis insercional: afecta la unión del tendón con el hueso, más común en adultos mayores o personas con sobrepeso


Causas y factores de riesgo de la Tendinitis de Aquiles

La Tendinitis de Aquiles puede deberse a diversos factores, que suelen combinarse. Entre los principales destacan:

 

Sobrecarga o uso excesivo

La causa más común es la sobrecarga repetitiva del tendón, especialmente en actividades como correr, saltar o realizar entrenamientos sin calentamiento previo. Esto genera microlesiones que, si no se tratan, provocan inflamación y degeneración del tendón.


Cambios repentinos en la actividad física

Aumentar de forma brusca la intensidad, frecuencia o duración del ejercicio físico puede afectar la integridad del tendón.


Biomecánica inadecuada

Factores como pies planos, arcos elevados, mala alineación postural o uso de calzado inadecuado afectan la biomecánica del paso y pueden sobrecargar el tendón de Aquiles.


Edad y degeneración

A partir de los 30 años, el tendón pierde elasticidad y vascularización, aumentando el riesgo de tendinopatías, sobre todo en personas que no realizan estiramientos adecuados o llevan un estilo de vida sedentario.

 

Enfermedades subyacentes

Enfermedades como la Artritis Reumatoide, la Gota y algunas Dislipidemias (niveles elevados de colesterol) pueden favorecer la inflamación crónica del tendón.


Síntomas de la Tendinitis de Aquiles: ¿Cómo identificarla a tiempo?

La Tendinitis de Aquiles se manifiesta con síntomas que pueden variar en intensidad. Los más comunes son:

  • Dolor en la parte posterior del tobillo, especialmente al caminar, subir escaleras o al correr
  • Rigidez matutina en el talón o al inicio de la actividad física
  • Sensibilidad al tacto en la zona del tendón
  • Inflamación local o engrosamiento del tendón
  • Ruidos de fricción o crepitación al mover el tobillo
  • Dificultad para mantenerse de puntillas


Es importante acudir a un especialista en Ortopedia o Medicina Deportiva ante estos síntomas, ya que un tratamiento tardío puede derivar en ruptura parcial o total del tendón.


¿Cómo se realiza el diagnóstico de la tendinitis de Aquiles?

El diagnóstico se basa principalmente en la evaluación clínica por parte de un Ortopedista o un Cirujano de Pie y Tobillo. Durante este procedimiento se evalúa la localización del dolor, la movilidad, la fuerza muscular y signos clínicos asociados.


En caso de ser necesario, se pueden realizar otras pruebas, como:

  • Ecografía musculoesquelética: es una técnica accesible y eficaz para evaluar el engrosamiento, inflamación y posible degeneración del tendón
  • Resonancia Magnética (RM): se indica en casos de sospecha de desgarros, para valorar la extensión del daño tendinoso y planificar tratamientos quirúrgicos si fuera necesario.
  • Radiografías: para descartar calcificaciones o espolones óseos


¿Cuál es el tratamiento para la Tendinitis de Aquiles?

El tratamiento depende de la fase y severidad de la lesión. Los enfoques más utilizados incluyen:

 

Tratamiento conservador (fase aguda y subaguda)

Ideal para la mayoría de los casos agudos, consiste en:

  • Reposo y modificación de actividades: evitar ejercicios de alto impacto, especialmente correr o saltar
  • Aplicación de hielo: durante los primeros días, ayuda a reducir la inflamación y el dolor.
  • Medicamentos antiinflamatorios: se usan AINEs (ibuprofeno, naproxeno) para aliviar el dolor y controlar la inflamación
  • Fisioterapia: es fundamental e incluye técnicas como ejercicios excéntricos del tendón (Alfredson Protocol), estiramientos suaves de la pantorrilla, terapias manuales y ultrasonido, en algunos casos, ondas de choque extracorpóreas (Shockwave)
  • Ortesis y calzado adecuado: uso de plantillas ortopédicas, elevadores de talón o calzado con buena amortiguación

 

Tratamiento farmacológico

En casos de dolor persistente, se pueden utilizar:

  • Infiltraciones con corticosteroides (con precaución, por riesgo de debilitamiento del tendón y aumentar el riesgo de ruptura)
  • Terapias biológicas como Plasma Rico en Plaquetas (PRP), para regenerar tejido tendinoso dañado mediante factores de crecimiento autólogos

 

Tratamiento quirúrgico

Se reserva para casos crónicos, degenerativos o con desgarros parciales o totales. Las técnicas más comunes incluyen:

  • Desbridamiento quirúrgico del tejido degenerado
  • Reparación o reconstrucción del tendón
  • Rehabilitación postoperatoria intensiva (3 a 6 meses)
  • Tenotomía (liberación quirúrgica del tendón)
  • Transferencias tendinosas (cuando hay daño estructural severo)


Recuperación y rehabilitación: ¿Cuánto dura y cómo es el proceso?

El proceso de recuperación varía según la gravedad de la tendinitis y el tipo de tratamiento aplicado.

  • En casos leves a moderados, la mejoría suele observarse en 6 a 8 semanas con tratamiento conservador.
  • Tras cirugía, el tiempo de recuperación puede extenderse hasta 4 a 6 meses, incluyendo inmovilización inicial, fisioterapia progresiva y retorno gradual a la actividad física.


Es esencial seguir un plan de rehabilitación personalizado, supervisado por fisioterapeutas especializados en lesiones deportivas.


Posibles riesgos y complicaciones

Si no se trata adecuadamente, la Tendinitis de Aquiles puede generar complicaciones como:

  • Tendinosis crónica (degeneración sin inflamación)
  • Calcificaciones tendinosas
  • Ruptura completa del tendón, que requiere cirugía inmediata
  • Disminución permanente de la funcionalidad del tobillo para caminar o hacer deporte
  • Afectación de la calidad de vida


El tratamiento temprano y supervisado reduce significativamente estos riesgos.


¿Cómo se puede prevenir la Tendinitis de Aquiles?

La prevención es clave, especialmente en deportistas y personas activas. Algunas recomendaciones incluyen:

  • Realizar calentamiento y estiramiento adecuados antes y después del ejercicio.
  • Aumentar progresivamente la intensidad del entrenamiento.
  • Usar calzado adecuado, con buen soporte y amortiguación.
  • Fortalecer los músculos de la pantorrilla y el tobillo.
  • Evitar superficies duras o irregulares al correr.
  • Consultar periódicamente con un especialista en medicina deportiva o fisioterapia preventiva.


La Tendinitis de Aquiles es una lesión frecuente pero prevenible, cuyo diagnóstico y tratamiento oportuno pueden marcar la diferencia entre una recuperación rápida y una complicación crónica. Actualmente, existen múltiples opciones terapéuticas accesibles, desde Fisioterapia avanzada hasta procedimientos quirúrgicos especializados, que permiten restaurar la movilidad y calidad de vida del paciente.


Si presentas dolor persistente en el talón o dificultad para caminar, consulta con un Ortopedista especializado en Cirugía de Pie y Tobillo para recibir un diagnóstico preciso y un tratamiento personalizado. Cuidar tus tendones es fundamental para mantener un estilo de vida activo y saludable.

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