¿Qué es la Osteoartrosis?
La Osteoartrosis, también llamada artrosis, es una enfermedad crónica de las articulaciones en la que el cartílago que recubre los extremos de los huesos se va desgastando con el tiempo.
Ese cartílago funciona como un amortiguador que permite que los huesos se deslicen suavemente. Cuando se deteriora, la articulación pierde parte de esa protección y aparecen dolor, rigidez y limitación del movimiento.
Las articulaciones más afectadas suelen ser:
- Rodillas
- Caderas
- Manos
- Columna cervical y lumbar
Es importante aclarar que la artrosis no es simplemente “estar viejo”, sino una enfermedad influenciada por factores como edad, genética, sobrepeso, lesiones previas y sobrecarga mecánica.
¿Qué suele sentir el paciente?
Algunos de los principales síntomas incluyen:
- Dolor al caminar o al usar la articulación
- Rigidez al levantarse o después de estar sentado
- Crujidos o sensación de roce
- Pérdida progresiva de movilidad
- Mejoría parcial con el reposo
Tres abordajes que ayudan desde la consulta médica
1. Educación y comprensión de la enfermedad
Muchos pacientes creen que “si me duele, debo dejar de moverme”.
En realidad, ocurre lo contrario.
La educación busca explicar que:
- La articulación tiene desgaste, pero puede seguir funcionando
- El movimiento adecuado protege la función
- El objetivo es conservar independencia y calidad de vida
Mensaje clave:
“La artrosis no significa que deba dejar de moverse; significa que debemos aprender a movernos mejor”
2. Ejercicio terapéutico y fortalecimiento muscular
Es el tratamiento más importante a largo plazo.
Se recomienda:
- Caminar regularmente
- Bicicleta estática
- Natación
- Ejercicios acuáticos
- Fortalecimiento de cuádriceps en artrosis de rodilla
- Fortalecimiento de glúteos y tronco en cadera y columna
Un músculo fuerte descarga parte del peso que soporta la articulación.
Mensaje clave:
“Los músculos son los mejores aliados de una articulación con artrosis.”
3. Control del peso y manejo del dolor
Cada kilogramo de peso corporal genera varias veces esa carga sobre las rodillas durante la marcha.
Por ello:
- Reducir peso disminuye el dolor
- Mejora la movilidad
- Reduce el riesgo de progresión
Cuando es necesario pueden utilizarse analgésicos como Acetaminofén o antiinflamatorios como Naproxeno e infiltraciones en casos seleccionados, siempre valorando riesgos y beneficios.
Mensaje clave:
“Bajar algunos kilos suele ayudar más a la rodilla que muchos medicamentos.”
Un mensaje final para el paciente
“La artrosis es una enfermedad frecuente y manejable. Aunque no podemos devolver el cartílago perdido, sí podemos disminuir el dolor, conservar el movimiento y mantener una vida activa durante muchos años.”
Como médico, me gusta resumirla en una frase sencilla:
“La artrosis no se cura, pero se controla; el mejor tratamiento combina conocimiento, movimiento y fortalecimiento.”


