Preguntas frecuentes sobre la espasticidad

Escrito por: Top Doctors®
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Editado por: Top Doctors®

¿Qué es la espasticidad?

La espasticidad es un síntoma presente en distintas enfermedades neurológicas. Se trata de un aumento en el tono de uno o diversos músculos, que impide que éstos se relajen. Este hecho provoca posturas forzadas: en el miembro superior puede hacer que el hombro esté pegado al cuerpo, que el codo y la muñeca se flexionen o que se cierren las manos; en el miembro inferior, causa la flexión de la cadera y la rodilla, la aparición de pie equino (con la punta caída) o del dedo gordo del pie levantado. En determinadas ocasiones también aparecen contracciones o espasmos involuntarios.

 

¿Cuáles son sus causas?

La espasticidad puede tener su origen en cualquier enfermedad del sistema nervioso central, cerebral o medular. En ésta existe una alteración del reflejo de estiramiento de los músculos, que por ello no se relajan como lo harían normalmente después de su contracción. Algunas de las enfermedades que producen espasticidad son el Ictus (hemiplejia), la Lesión Medular (tanto paraplejia como tetraplejia), la Esclerosis Múltiple, el Traumatismo Craneoencefálico, o la Parálisis Cerebral Infantil, entre otras.

 

¿Qué síntomas presenta?

Los síntomas de la espasticidad son diversos, pues dependen de la intensidad del trastorno y de los músculos a los que afecta (no es lo mismo si existe espasticidad sólo en una extremidad que si está presente en gran parte de la musculatura).

De modo general, los síntomas más habituales son el dolor y la limitación de la funcionalidad y de la independencia de la persona que padece el trastorno.

Cuando está presente en el miembro superior provoca dolor de hombro y además el paciente tiene dificultades en la higiene de sus axilas, pues no puede separar el brazo lo suficiente. Por el mismo motivo no podrá tampoco limpiarse las manos o cortarse las uñas de forma adecuada. Esta falta de higiene involuntaria puede llegar a causar infección en las manos o en la axila. Además tendrá dificultades al vestirse y desnudarse al no poder mover las articulaciones del hombro o el codo.

En cuanto al miembro inferior, la capacidad para caminar se ve afectada (por ejemplo, la punta del pie caída en los casos de pie equino causa caídas habituales ya que el paciente puede tropezar fácilmente). Cuando los músculos aductores están afectados hay dificultades en este sentido pues las piernas se entrecruzan involuntariamente. Esto hace también que la higiene genital y perianal sean difíciles y además dificulta las relaciones sexuales.

Los pacientes espásticos tienen además muchas dificultades a la hora de colocarse correctamente las órtesis tanto del miembro superior como del miembro inferior. Esto hace que las posiciones anormales de las articulaciones se mantengan.

 

¿Cómo se debe tratar? ¿Tiene cura?

La espasticidad no tiene una cura definitiva, ya que es un síntoma y no una enfermedad. Al estar producida por una lesión neurológica irreversible, los daños producidos por ésta permanecen en el tiempo.

Sin embargo, tiene tratamiento eficaz. El tipo de terapia utilizado es diferente dependiendo del número de músculos afectados.

Cuando la espasticidad es focal (es decir, que afecta a pocos músculos del cuerpo), el tratamiento más adecuado es la infiltración con toxina botulínica. Esta sustancia se inyecta directamente en el músculo y produce su relajación. Su eficacia se traduce en una mejoría de la calidad de vida tanto del propio paciente como de las personas encargadas de su cuidado, ya que se pueden mover de manera pasiva y con facilidad articulaciones en las que previamente era prácticamente imposible la movilidad.

La relajación de la musculatura con la inyección de toxina botulínica permite disminuir el dolor provocado por la contracción mantenida de la musculatura afectada y, secundariamente, mejora la calidad del sueño y la forma de sentarse o tumbarse. También suele mejorar la facilidad para el vestido y desvestido, higiene, etc.

El efecto de la toxina botulínica es pasajero en el tiempo: dura alrededor de tres o cuatro meses, por lo que para mantener los efectos terapéuticos es necesario realizar infiltraciones periódicas.

Se trata de un fármaco seguro cuando se utiliza por médicos especialistas (rehabilitadores o neurólogos) expertos en Neurorehabilitación. La experiencia en la utilización de la toxina botulínica tanto en España como en el resto del mundo es de más de 25 años. En este tiempo se ha documentado su eficacia y la escasez de efectos no deseados.

Cuando la espasticidad es generalizada, es decir, que afecta a la gran mayoría de músculos del cuerpo, no suele ser suficiente el uso aislado de toxina botulínica, ya que éste dejaría de ser seguro.

En estos casos el tratamiento de elección es la terapia con baclofeno intratecal, si ha fracasado la terapia por vía oral (lo que suele ser frecuente). Consiste en la implantación quirúrgica de un sistema que administra directamente la medicación (baclofeno) en el sistema nervioso central. Esto hace que disminuya la espasticidad generalizada y se consiguen grandes beneficios para la calidad de vida del paciente y de sus cuidadores.

En ocasiones se combinan ambas terapias (toxina botulínica y bomba de baclofeno intratecal) para conseguir mejores resultados.
 

 

 Redacción de Topdoctors

Por Redacción de Topdoctors


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