Depresión Sonriente: Qué es y cuáles son las señales de este tipo de Trastorno Mental
Generalmente, asociamos una sonrisa con la felicidad. Sin embargo, existen personas que pueden mostrarse amables, activas o incluso exitosas, y aun así sentirse profundamente tristes o vacías.
Este tipo de vivencias nos recuerdan que la depresión no siempre tiene el rostro que imaginamos, y que, a veces, el sufrimiento psíquico se oculta detrás de una sonrisa.
Más allá de las apariencias
La llamada “Depresión Sonriente” es una manera de describir aquello que ocurre cuando alguien parece estar bien, pero por dentro no lo está.
No siempre hay llanto o aislamiento; puede haber rutinas estables, relaciones funcionales y una vida que continúa. Sin embargo, internamente, la persona puede sentirse agotada, desconectada o con una sensación persistente de vacío.
Desde una mirada psicoanalítica, más que centrarnos en etiquetas o diagnósticos, interesa comprender el sentido de ese malestar: qué expresa, de dónde viene y cómo se ha ido construyendo en la historia emocional de cada quien.
Cuando se vive desde un “falso bienestar”
El psicoanalista Donald Winnicott hablaba del concepto de “falso self”, que podría explicarse como una especie de “versión adaptada” de nosotros mismos que aprende a mostrarse fuerte, eficiente o alegre para poder encajar o cumplir con lo que se espera.
Esa parte “falsa” no significa mentira, sino una manera de protegerse, de mantener el equilibrio y seguir adelante, incluso cuando dentro algo no se siente bien.
Muchas personas viven gran parte de su vida desde ese lugar: funcionan, pero no se sienten vivas.
A veces sonríen, ayudan a otros, cumplen con todo, pero sienten que no hay espacio para mostrarse tal cual son, con su tristeza, su enojo o su vulnerabilidad.
Con el tiempo, ese esfuerzo por sostener una versión “fuerte” de sí mismo puede convertirse en una carga emocional muy grande.
El valor de reconocer lo que duele
Reconocer que algo no está bien no es un signo de debilidad, sino una forma de volver a encontrarse con lo propio.
El proceso terapéutico permite abrir un espacio donde se pueda hablar sin juicio y, poco a poco, distinguir entre lo que se muestra y lo que realmente se siente.
A través de la relación con el terapeuta, la persona puede comenzar a reconectarse con sus emociones, descubrir lo que necesita y recuperar algo de autenticidad y vitalidad.
Buscar ayuda es un acto de cuidado
Si sientes que te cuesta sostener el ritmo, que hay tristeza o cansancio que no se va, o simplemente que “algo no encaja”, buscar acompañamiento psicológico puede ser un paso importante.
La terapia no solo ayuda a aliviar el malestar, sino que permite conocerse y vivir de manera más genuina, sin tener que esconder lo que se siente para ser aceptado.
La salud mental no se mide por lo bien que se aparenta estar, sino por cuánto espacio damos a lo que realmente somos.