

El Síndrome de Salida Torácica es una patología que tiene lugar a causa de la compresión de las estructuras neurovasculares (vasos sanguíneos o nervios) que se encuentran en la abertura torácica, que es el espacio que existe entre la clavícula y la primera costilla.

Este trastorno afecta, en la mayoría de los casos, a las mujeres y, generalmente, es común en pacientes adultos jóvenes que tienen edades comprendidas entre los 20 y los 40 años.
Existen tres tipos del Síndrome de Salida Torácica:
Cuando los síntomas no se tratan pronto, las lesiones pueden empeorar de forma progresiva, de manera que solamente se podrán tratar mediante cirugía.
Sin embargo, los especialistas recomiendan recurrir a la cirugía cuando los otros tratamientos no han sido eficaces, porque la cirugía presenta más riesgos que el resto de tratamientos.
Los síntomas del Síndrome de Salida Torácica pueden variar en función de la estructura que ha sido comprimida.
Cuando la compresión afecta a los nervios, los síntomas incluyen:
Cuando la compresión afecta a los vasos sanguíneos, los síntomas pueden incluir:
El diagnóstico de este trastorno puede ser complicado, porque los síntomas pueden variar de una persona a otra. En cualquier caso, el médico especialista debe revisar los síntomas, la historia clínica y realizar una exploración física.
Para diagnosticar el Síndrome de Salida Torácica pueden ser necesarias una serie de pruebas como:
La causa principal del Síndrome de Salida Torácica es la compresión de las estructuras neurovasculares, pero estas estructuras se comprimen por diferentes motivos:
Es importante seguir una serie de recomendaciones para prevenir el Síndrome de Salida Torácica:
Cuando se diagnostica de forma temprana, el tratamiento conservador puede resultar eficaz. Este tipo de tratamiento puede incluir:
Cuando los tratamientos conservadores no han sido efectivos y el problema sigue persistiendo, la opción puede ser la Cirugía.
El especialista que trata el Síndrome de Salida Torácica es el Angiólogo.