Tabaquismo: Prevención Primaria (P1)

Escrito por: Dr. Adolfo León Vera Delgado
Publicado: | Actualizado: 14/06/2018
Editado por: Top Doctors®

El tabaquismo, o el consumo habitual de tabaco en cualquiera de sus presentaciones o productos disponibles en el mercado mundial, dejó de conceptuarse como un simple hábito nocivo, para definirse como enfermedad potencialmente letal, debida al enorme compromiso generado por la afectación multisistémica a través del deterioro progresivo e irreversible del endotelio vascular. Con hipertensión arterial sistémica, dislipidemia y diabetes configura un ominoso cuadro de factores mayores de riesgo cardiovascular que deben ser tratadas por especialistas.

Cifras mundiales del tabaquismo

Su consumo rutinario en el sujeto portador de uno o más factores de riesgo adicionales, multiplica de manera exponencial el riesgo relativo de padecer una catástrofe vascular en cualquier territorio vulnerable. Y por depender enteramente de la voluntad del consumidor, es el único factor de riesgo 100% modificable.

 Las altas tasas de prevalencia global, fluctuantes entre 20% y 35% para Europa, Asia y América, contrastando con algunos valores extremos del orden de 3% en Etiopia y 67% entre los hombres de China, han consolidado un grave y preocupante problema de salud pública que genera de manera directa, como factor de riesgo independiente, 30% de todas las muertes por enfermedad coronaria, 50% de los accidentes cerebro-vasculares y 30% de todas las defunciones por los diferentes tipos de cáncer, amén de su responsabilidad en 82% de las muertes por bronquitis crónica y enfisema (EPOC).

Para el 2000 se estimó en aproximadamente 5 millones el número de muertes por enfermedades directamente relacionadas con tabaquismo, liderando cáncer bronco-pulmonar, laringo-traqueal y de otras localizaciones (hepático, pancreático, colo-rectal, esófago-gástrico, vesical, cervical, etc.), cardiopatía isquémica, enfermedad vascular cerebral, carotídea y periférica (aórtica, iliofemoral y femoro-poplítea) y obstrucción crónica de la vía aérea. No deben olvidarse otras relaciones de causalidad o de potencializacion: fumar y el consumo simultáneo de anticonceptivos orales en edad reproductiva multiplica por 10 el riesgo relativo de desarrollar catástrofes vasculares; fumar duplica el riesgo de demencia y de enfermedad de Alzheimer, multiplica por 8 el riesgo relativo de desarrollar aneurismas de aorta abdominal, incrementa la aparición temprana de cataratas, enfermedad periodontal, envejecimiento prematuro, menopausia precoz, osteoporosis, cicatrización retardada o defectuosa y artritis reumatoide. Hasta en 40% de infelices fumadores se reportan disfunción eréctil e impotencia.

El uso de tabaco masticado incrementa en 50 veces los cánceres de la cavidad oral y otras lesiones de las encías; lo propio ocurre con los fumadores de pipa, puros o habanos que, erróneamente, se consideran inofensivos porque no se aspira el humo con sus 4.400 tóxicos presentes. Los riesgos directamente atribuibles al consumo habitual de tabaco son proporcionales al número de cigarrillos diarios consumidos (efecto dosis-dependiente), profundidad de la inhalación.

 

Dosis peligrosas de cigarrillos

Debe hacerse énfasis en que las dosis teóricamente pequeñas de cigarrillos consumidos (1-5/día), ejercen también un impacto negativo: no hay una dosis inocua o inofensiva. La exposición al humo de segunda mano (fumadores pasivos) durante la infancia y la adolescencia incrementa, de manera absoluta, el riesgo de cáncer. Los no fumadores, que padecen el infortunio de vivir con un fumador irresponsable, tienen una probabilidad 25% más alta de contraer cáncer pulmonar que aquellos que conviven con parejas no fumadoras. En cuanto a las mujeres fumadoras, sufren una incidencia mayor de infertilidad primaria, dificultad para embarazarse, abortos espontáneos, partos prematuros y embarazos ectópicos. Las preñadas que continúan fumando durante su embarazo (lo hacen un 20% en promedio) tienen mayor tasa de retardo del crecimiento intrauterino con productos de bajo peso al nacer, prematuros o incluso mortinatos. Aproximadamente 1.000 millones de hombres y 250 millones de mujeres, consumen diariamente en el mundo 15 billones de cigarrillos.

A pesar de haberse experimentado en tres décadas sucesivas, 60, 70 y 80, una tendencia saludable a la reducción porcentual de fumadores (gracias a campañas masivas de información desplegadas por la Organización Mundial de la Salud, con el aporte entusiasta y decidido de numerosas fundaciones y sociedades médico-científicas como Cardiología, Neumología, Cancerología), la activa y funesta labor de penetración social, cultural y deportiva ejercida por las multinacionales del tabaco, permeando y seduciendo todas las instancias del poder institucional, para frustrar reiteradamente la adopción de normas y programas anti-tabaco, ha conspirado por muchas décadas para reversar los logros alcanzados y boicotear, incluso, el Convenio Marco contra el Tabaco en muchos países (incluido Colombia). Y todo este agresivo proceso de recuperación de mercado logró revertir la tendencia a la reducción del consumo. De 40% de la población total en 1964, se pasó a 28% en 1970 y a 25% en los 80, para retornar a 30% y 35% en los 90, con el agravante de que el segmento poblacional más vulnerable (niños y adolescentes) es el objetivo clave al que estos negociantes han logrado acceder, utilizando estrategias similares a las empleadas por otros segmentos de la economía perversa, generadores de adicción (cajetillas gratis repartidas por bellas modelos en sitios de diversión). De ese universo, 10% son niñas y niños entre los 10 y 14 años, y esa es una razón por la que el tabaquismo se registra hoy como enfermedad pediátrica.

Aunque los países industrializados aportaban el mayor número de fumadores, el incremento de restricciones gubernamentales para frenar o, al menos, desestimular su consumo, ha desplazado el interés de las tabacaleras hacia países subdesarrollados, logrando generosas ventas adicionales. En los países del primer mundo fuman en promedio 35% de hombres y 22% de mujeres; en los países del tercer mundo 58% de hombres y 9% de mujeres. La mayoría de estos fumadores se iniciaron en su temprana juventud, 80% de ellos antes de los 18 años, con una inmensa mayoría arrancando a los 14 o 15. Se estima que, a diario, sólo en Estados Unidos, se inician unos 2.000 jóvenes en el consumo de cigarrillo.

Se puede dejar el cigarrillo

A manera de estímulo para incentivar el abandono del cigarrillo, deben resaltarse algunos datos relevantes: un año después de no fumar, el riesgo relativo de desarrollar enfermedad cardiovascular disminuye a los niveles de los que nunca fumaron. En los sobrevivientes de un infarto miocárdico, el riesgo de recurrencia se reduce hasta en 50% en los que paran de fumar. En los revascularizados con puentes aorto-coronarios o con angioplastia más stents, seguir fumando es el mayor predictor de eventos cardiovasculares recurrentes y de fracaso del procedimiento, por encima de otros factores de riesgo importantes tales como diabetes e hipertensión.

 

Por Dr. Adolfo León Vera Delgado
Cardiología

El Dr. Adolfo León Vera Delgado es un destacado Especialista en Cardiología, Medicina Interna y Ecocardiografía. Actualmente ofrece consulta en la Sociedad Médica del Pacífico donde es experto atender Enfermedad coronaria, Hipertensión arterial sistémica, Falla cardiaca, Dislipidemia, Diabetes Mellitus, Arritmias.  

Su amplia experiencia lo convierte en un Doctor de Primer Nivel.

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