¿Qué tipo de prótesis me voy a poner?

Escrito por: Top Doctors®
Publicado: | Actualizado: 11/11/2017
Editado por: Top Doctors®

La elección de la prótesis de mama, o cómo escoger la prótesis adecuada para cada paciente y por qué.

Comparo el resultado final de un aumento mamario mediante la colocación de prótesis con el resultado final de un plato culinario: con los mismos ingredientes cada cocinero elaborará un plato distinto. Un poco más de cocción, un poco más de fritura, una ramita de laurel... pequeñas diferencias que marcan la diferencia. Los habrá deliciosos, sofisticados, sabrosos e, incluso, intragables (por ejemplo si se quema alguno de los condimentos o todo el plato).

De la misma manera cada cirujano, con la misma paciente, obtendría un resultado diferente... ahí están los matices, el gusto, la sensibilidad, la capacidad quirúrgica, el conocimiento de qué técnica ha de utilizarse en cada caso y, muy especialmente, el tipo de respuesta en la formación de la cápsula y en la cicatrización.

Ante una misma paciente cada cirujano puede elegir un determinado volumen, uno u otro tipo de prótesis, una vía de acceso, un emplazamiento para su colocación... sin embargo, cada una de estas elecciones no son tan importantes aisladamente sino que lo fundamental es su combinación, que la elección y conjunción de todos estos factores den el resultado deseado. Nuestra meta es conseguir unos pechos naturales, tanto en su forma, tamaño, simetría como movilidad.

Una de las preocupaciones que más acompañan a las pacientes que acuden a nuestra consulta es qué tipo de prótesis se va a poner. La pregunta no se refiere específicamente a la marca de la misma, que también, si no a todas las otras características que pueden variar en ellas. A continuación pasaremos a enumerar y comentar alguna de las variables de las prótesis.

Volumen

Es muy variable y oscila, normalmente, entre los 125cc y 450cc. La elección del tamaño de las prótesis es muy difícil. En principio no hay talla que convenga sino deseo de alcanzar unas formas que se relacionan con la imagen de la feminidad que cada paciente posea. El método que utilizamos para definir el tamaño de las prótesis es colocar prótesis de diversos volúmenes en un sujetador sin relleno hasta encontrar aquella con la que mejor se encuentre.

Contenido

Actualmente se utilizan las prótesis rellenas de gel cohesivo de silicona y las de suero fisiológico. La elección normalmente es hecha por el cirujano y responde más a la experiencia que se tenga con cada una de ellas. Nosotros utilizamos preferentemente las prótesis de silicona rellenas de gel cohesivo. Tienen la ventaja sobre las de aceite de silicona que si se desgasta o rompe la membrana sólida no sale su contenido si no que continúa cohesionado y no migra; es más, si pinchamos una prótesis y la comprimimos saldrá una burbuja que volverá a introducirse completamente cuando dejemos de hacerlo. Por este motivo ya no es necesario cambiar las prótesis al cabo de 8 ó 10 años y simplemente serán convenientes revisiones anuales para verificar su integridad. Ésta se puede valorar con precisión mediante resonancia magnética. Por otra parte, estas prótesis son más naturales al tacto que las de suero.

Las de suero tienen la ventaja de la mínima incisión que se necesita para introducirlas puesto que se colocan deshinchadas y se rellenan una vez dentro del pecho y, además, si se desgasta la bolsa que contiene el suero su contenido es reabsorbido sin problemas por el organismo. Sin embargo, tienen sus inconvenientes entre los que cabe destacar la posibilidad de pérdida de contenido por la válvula (pueden deshincharse, es decir, perder parte de su contenido, una o las dos prótesis), la mayor dureza y peso (son más duras al tacto) y, a veces, provocan ciertas sensaciones térmicas (pueden dar la sensación de frío local debido a que se calienten más lentamente que el cuerpo) o sonoras (movimiento de agua).

Existen otras prótesis rellenas de metil-celulosa, pero no se utilizan en España y nosotros no las empleamos.

Revestimiento

Es la membrana que forma la bolsa en cuyo interior se mantiene el contenido de gel o suero. Puede ser de láminas de silicona, de Poliuretano y, en estudio, de Titanio (se está investigando su posible uso).

Superficie

Es otro punto de controversia. La superficie de las prótesis puede ser lisa o rugosa. En la actualidad aproximadamente un 30% de los cirujanos plásticos españoles colocamos prótesis lisas debajo del músculo. Mientras que prácticamente todos colocamos prótesis rugosas por encima del mismo, es decir, por debajo de la glándula o de la aponeurosis del músculo pectoral. El por qué de cada elección ha de estar razonado y, como es lógico, justificado por estudios que demuestren o corroboren la elección.

Históricamente la evolución fue de la siguiente manera: Las primeras prótesis de silicona utilizadas eran de superficie lisa y se colocaban directamente debajo de la glándula con un alto índice de contractura capsular. Para remediar esto se investigó y resultó que las prótesis rugosas provocaban la contractura capsular en menor número y de menor intensidad (con las prótesis directamente debajo de la glándula). Más adelante se replanteó la posición de las prótesis y se vio que la posición submuscular era más adecuada puesto que los implantes por no estarían en contacto con la glándula y, por lo tanto, con los frecuentemente contaminados conductos galactóforos (la contaminación es una de las posibles causas de contractura capsular). Como es lógico, y huyendo siempre de la contractura capsular, se pensó que debajo del músculo y con prótesis rugosas prácticamente desaparecería la temida contractura capsular. No fue así exactamente aunque sí disminuyó considerablemente en número e intensidad.

En esta posición (submuscular) y con este tipo de prótesis (rugosas) comenzaron a aparecer algunos inconvenientes: por un lado, si las prótesis ascendían resultaba difícil descenderlas de nuevo (al ser rugosas quedan adheridas) y, por otro, las prótesis tenían distinta respuesta dependiendo de si se daban masajes o no y, por supuesto, del momento en que comenzaban a darse. Si no se las masajea las prótesis quedan más o menos firmes, proyectan la glándula y el resultado puede ser maravilloso, salvo que se tenga poca glándula, en este caso quedarán firmes, eso sí, pero también inmóviles: en la playa, tumbadas queda típicamente como pechos con prótesis. Si tienen glándula la cosa mejora, puesto que la glándula se lateraliza y da un aspecto más natural.

Si se quiere conseguir que las prótesis se muevan en el bolsillo que hemos creado, entonces es necesario movilizar las prótesis lo más pronto posible. En este caso la rugosidad de la prótesis estimula para que el cuerpo produzca una cápsula externa (la normal) y otra cápsula que envuelve directamente a la superficie rugosa de la prótesis; esto viene a significar que el organismo está transformando la prótesis rugosa en una de superficie lisa. Para evitar este trabajo añadido nosotros preferimos colocar prótesis de superficie lisa debajo del músculo.

Sin embargo, hay algunas situaciones en las que preferimos colocarlas rugosas en este emplazamiento (submuscular): cuando la paciente presenta deformidades torácicas que pueden favorecer el desplazamiento de las prótesis (pectum excavatum, pectum carinatum, asimetrías torácicas...). En estos casos la adherencia de las prótesis evita desplazamiento no deseados de las prótesis.

 

 Redacción de Topdoctors

Por Redacción de Topdoctors


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