Perimenopausia y aumento de peso: por qué ocurre y cómo abordarlo desde la fisiología
Muchas mujeres durante la perimenopausia expresan la misma preocupación: sienten que continúan con los mismos hábitos de siempre, pero comienzan a notar un aumento de peso progresivo. Esta experiencia es frecuente y tiene una explicación fisiológica clara.
Durante esta etapa se producen cambios hormonales y metabólicos que modifican la forma en que el cuerpo regula el gasto energético, la distribución de la grasa corporal y la sensibilidad a la insulina.
Comprender qué ocurre en el organismo durante la transición menopáusica permite interpretar estos cambios con mayor claridad y adoptar estrategias de salud más adecuadas.
¿Por qué muchas mujeres “hacen lo mismo de siempre” y comienzan a subir de peso?
Durante la perimenopausia no ocurre únicamente una disminución de estrógenos. En realidad, se trata de un periodo de marcada inestabilidad hormonal caracterizado por varios cambios fisiológicos:
- Ciclos anovulatorios con disminución de progesterona
- Fluctuaciones amplias de estradiol, con picos elevados y caídas bruscas
- Elevación persistente de FSH
- Tendencia relativa a hiperandrogenismo ovárico transitorio
- Incremento del cortisol en mujeres con estrés crónico
Estudios longitudinales como el Study of Women’s Health Across the Nation (SWAN) muestran que el aumento promedio de peso durante la transición menopáusica es aproximadamente de 0.5 a 0.7 kg por año, independientemente de la edad cronológica.
En esta etapa no solo cambia la ingesta alimentaria, sino también múltiples aspectos de la fisiología metabólica:
- Disminución del gasto energético basal
- Pérdida de masa magra
- Reducción de la sensibilidad a la insulina
- Mayor almacenamiento de grasa en el compartimento visceral
Por esta razón muchas pacientes perciben que no han modificado sus hábitos, pero su metabolismo sí ha cambiado.
Disminución de estrógenos y redistribución de la grasa abdominal
El estradiol cumple un papel clave en la regulación del tejido adiposo. Entre sus funciones se encuentran:
- Regular la diferenciación de los adipocitos
- Modificar la actividad de la lipoprotein lipasa
- Influenciar la distribución de la grasa corporal entre el patrón glúteo-femoral y el visceral
- Participar en la señalización hipotalámica de la saciedad
Cuando disminuyen los niveles de estradiol se producen cambios en la forma en que el organismo almacena grasa:
- Disminuye el depósito de grasa subcutánea periférica
- Aumenta la actividad lipogénica en el tejido adiposo visceral
- Se incrementa la inflamación de bajo grado
Estos cambios explican la transición de un patrón de distribución ginecoide (caderas y muslos) hacia un patrón más androide, con mayor acumulación abdominal.
Además, el tejido adiposo visceral presenta mayor densidad de receptores glucocorticoides y mayor actividad metabólica, lo que favorece la acumulación central incluso sin cambios importantes en el índice de masa corporal.
Resistencia a la insulina y metabolismo basal durante la perimenopausia
La transición menopáusica también se asocia con cambios relevantes en el metabolismo de la glucosa.
Entre los mecanismos involucrados se encuentran:
- Disminución del estradiol que reduce la expresión de GLUT-4 muscular
- Pérdida de masa muscular que disminuye la captación de glucosa
- Aumento de la adiposidad visceral que incrementa citocinas inflamatorias como IL-6 y TNF-α
- Elevación compensatoria de la insulina basal
Como resultado, puede desarrollarse resistencia a la insulina subclínica progresiva, incluso en mujeres con peso normal.
A esto se suma otro factor importante: el gasto energético basal disminuye aproximadamente entre 1 y 2 % por década, y la pérdida de masa magra es uno de los determinantes principales de esta reducción.
En consecuencia, un consumo calórico que antes mantenía el peso estable puede ahora favorecer un mayor almacenamiento energético.
Por qué la grasa visceral aumenta el riesgo cardiovascular incluso con peso normal
Durante la perimenopausia, la composición corporal puede cambiar, aunque el peso total no sea elevado. La acumulación de grasa visceral tiene implicaciones metabólicas relevantes.
El tejido adiposo visceral se caracteriza por ser:
- Altamente lipolítico
- Fuente de liberación de ácidos grasos libres hacia el sistema porta
- Estimulador de la producción hepática de VLDL
- Asociado con disminución de HDL
- Relacionado con aumento de triglicéridos
- Favorecedor de resistencia hepática a la insulina
Además, produce adipocinas proinflamatorias.
Por este motivo, una mujer con un índice de masa corporal de 24 puede presentar alteraciones metabólicas como:
- Hígado graso
- Dislipidemia aterogénica
- Hipertensión emergente
En esta etapa, la composición corporal puede ser más relevante que el peso total para estimar el riesgo cardiovascular.
Sueño fragmentado, sofocos y estrés: su impacto en el peso
La transición menopáusica también afecta el sueño y los ritmos circadianos. Entre los cambios descritos se encuentran alteraciones en:
- Melatonina
- Ritmo circadiano
- Calidad del sueño profundo
El sueño fragmentado puede generar múltiples efectos metabólicos:
- Aumento de grelina
- Disminución de leptina
- Elevación del cortisol matutino
- Reducción de la sensibilidad a la insulina
Los sofocos nocturnos activan el sistema nervioso simpático, lo que contribuye a mantener niveles elevados de cortisol.
A esto se suma el impacto del estrés crónico, que puede favorecer:
- Mayor almacenamiento de grasa visceral
- Incremento del apetito por carbohidratos rápidos
- Fatiga que reduce la actividad física espontánea
En muchos casos, el aumento de peso no refleja una falta de disciplina, sino un conjunto de cambios fisiológicos complejos.
¿La terapia hormonal influye en el peso corporal?
Según la evidencia recogida por la North American Menopause Society (NAMS, 2023):
- La terapia hormonal no provoca un aumento significativo de peso
- Puede contribuir a mejorar la distribución entre grasa y masa muscular
- Puede ayudar a reducir la grasa visceral cuando se inicia dentro de una ventana temprana
Entre los beneficios potenciales se describen:
- Mejor calidad del sueño
- Menor respuesta de cortisol al estrés
- Mejor sensibilidad a la insulina
- Menor acumulación central de grasa
Sin embargo, es importante establecer expectativas realistas. La terapia hormonal no es un tratamiento para perder peso, aunque puede contribuir a crear un entorno metabólico más estable.
Errores frecuentes al intentar perder peso en la perimenopausia
Al intentar controlar el peso durante esta etapa, muchas mujeres adoptan estrategias que pueden resultar contraproducentes.
Entre los errores más frecuentes se encuentran:
- Dietas muy restrictivas, que aumentan el cortisol y favorecen la pérdida de masa muscular
- Exceso de ejercicio cardiovascular sin entrenamiento de fuerza
- Eliminación completa de carbohidratos, lo que en algunas pacientes puede afectar el eje tiroideo y aumentar el cortisol
- Ingesta calórica demasiado baja que provoca adaptación metabólica
- Falta de una ingesta adecuada de proteínas
En esta etapa, el desafío no suele ser simplemente “comer demasiado”, sino mantener la masa muscular y regular la respuesta metabólica a la insulina.
Estrategias sostenibles para manejar el aumento de peso
Desde la experiencia clínica y la evidencia disponible sobre obesidad femenina en perimenopausia, existen estrategias que pueden ayudar a manejar estos cambios de forma sostenible.
Priorizar la masa muscular
- Entrenamiento de fuerza entre 3 y 4 veces por semana
- Ingesta de proteína entre 1.6 y 2 g por kg de peso corporal
Distribución inteligente de carbohidratos
- Mantener carbohidratos complejos en la alimentación
- Ajustar su consumo alrededor del entrenamiento
Optimizar el sueño
- Establecer una rutina circadiana regular
- Manejar los sofocos nocturnos
- Evaluar terapia hormonal cuando esté indicada
Reducir la inflamación metabólica
- Consumir al menos 25 g de fibra al día
- Priorizar grasas monoinsaturadas
- Incorporar omega-3
Manejo del estrés
- Aplicar técnicas que estimulen el sistema parasimpático
- Evitar el sobreentrenamiento
Evaluación clínica individualizada
En algunos casos puede ser útil acudir con un especialista en Ginecología para evaluar:
- Perfil lipídico
- Insulina basal
- Composición corporal
- Función tiroidea si existen síntomas
El aumento de peso durante la perimenopausia no debe interpretarse como un fracaso de voluntad. Es el resultado de múltiples cambios fisiológicos que ocurren durante la transición menopáusica, entre ellos:
- Inestabilidad estrogénica
- Resistencia progresiva a la insulina
- Pérdida de masa muscular
- Alteraciones del sueño
- Redistribución de la grasa hacia el compartimento visceral
Por ello, las estrategias más efectivas no se centran únicamente en reducir la ingesta calórica, sino en un enfoque más amplio que incluya:
- Preservar la masa muscular
- Regular la sensibilidad a la insulina
- Mejorar la calidad del sueño
- Manejar el estrés
- Evaluar de forma individualizada la intervención hormonal cuando esté indicada

