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Lesión del Ligamento Cruzado Anterior (LCA): estabilidad, tratamiento, recuperación y regreso al deporte

La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) es una condición que puede afectar de manera importante la estabilidad de la rodilla, la marcha y el desempeño deportivo.


Las decisiones relacionadas con su tratamiento, recuperación y prevención deben individualizarse en cada paciente, considerando múltiples factores clínicos, funcionales y personales.


¿Por qué una lesión de LCA puede cambiar por completo la forma de caminar, correr o incluso confiar en la rodilla?

El ligamento cruzado anterior es un estabilizador estático de la rodilla. Al lesionarse, la rodilla no proporciona la estabilidad necesaria para un apoyo adecuado durante el proceso de marcha. Como consecuencia, para evitar la sensación de falseo, se comienzan a activar otros músculos distintos a los habituales, produciendo un cambio en el patrón de marcha.


Además, de forma subconsciente, se limitan ciertas posiciones de la extremidad para evitar que la rodilla se inestabilice y se produzca un "giving way", término que hace referencia al falseo de la rodilla.


También hay que tener en cuenta que, al dañarse el ligamento cruzado anterior, se lesionan con él los mecanorreceptores, estructuras muy importantes para la propiocepción, propiedad necesaria para una buena marcha.

 

Reconstrucción del ligamento cruzado anterior vs. rehabilitación intensiva: ¿cómo decide un especialista cuál camino escoger?

Existen muchos factores que deben tenerse en cuenta en la toma de decisiones para cada paciente, entre ellos:

  • La edad del paciente
  • El tipo de lesión, ya sea completa o parcial
  • El grado de desgaste articular de la rodilla
  • Las lesiones asociadas
  • Si el paciente es deportista profesional o no
  • Si se encuentra en temporada de competencia
  • Las expectativas del paciente
  • Su nivel de acondicionamiento físico


La conducta a tomar con cada paciente es altamente individualizada. El objetivo es lograr la mayor estabilidad articular a largo plazo y evitar lesiones asociadas que conlleven un desgaste acelerado de la articulación.


¿Qué diferencia hace el tipo de injerto en la recuperación y en el regreso al deporte?

Es importante tener en cuenta las ventajas y desventajas de cada uno de los injertos posibles a utilizar en la cirugía de reconstrucción del LCA.


Aloinjerto (injerto de cadáver)

Entre sus ventajas se encuentran:

  • No requiere ser tomado de la misma persona
  • No genera morbilidad en el sitio donante
  • El tiempo quirúrgico es más corto


Entre sus desventajas destacan:

  • Puede ser reabsorbido por la misma rodilla y desaparecer con el tiempo, dejando nuevamente la rodilla inestable
  • Presenta un menor potencial de ligamentización, proceso biológico de reintegración al organismo
  • Como consecuencia, existe mayor facilidad para que pueda romperse nuevamente


Autoinjerto (injerto propio)

Sus ventajas incluyen:

  • Se autointegra más fácilmente al tratarse de tejido propio
  • Posee un mayor potencial de ligamentización


Su principal desventaja es la morbilidad del sitio donante, aspecto que corresponde minimizar al cirujano mediante una adecuada técnica quirúrgica de toma del injerto y un cierre anatómico apropiado de la herida generada.

 

¿Cuándo es demasiado tarde para operar un LCA roto y qué riesgos trae dejar pasar el tiempo?

Se considera que es demasiado tarde cuando en las imágenes de la rodilla aparecen signos avanzados de desgaste articular (gonartrosis) que impiden la realización de una cirugía de reconstrucción del ligamento cruzado anterior.


Precisamente, estos signos de desgaste son una de las razones por las cuales debe llevarse a cabo un procedimiento temprano para evitar su aparición. Una rodilla que permanece inestable durante demasiado tiempo puede ir dañando otras estructuras importantes de la articulación, ocasionando un desgaste global progresivo.


Una vez que la rodilla ya presenta este desgaste, la conducta terapéutica sería diferente.

 

¿El regreso al deporte es realmente a los seis meses o es uno de los grandes mitos de esta cirugía?

El regreso al deporte no depende únicamente del tratamiento realizado sobre el ligamento lesionado, sino también de las lesiones asociadas.


Cuando solamente está lesionado el ligamento cruzado anterior, el tiempo de recuperación depende de:

  • La técnica utilizada durante la cirugía
  • La respuesta biológica del atleta o deportista
  • La edad del paciente


Los pacientes jóvenes presentan una mayor probabilidad de una respuesta biológica adecuada.


En aquellos pacientes que presentan lesiones asociadas del cartílago o del menisco, situación bastante frecuente en esta patología, el regreso al deporte puede prolongarse incluso hasta el año de evolución postoperatoria.


También debe tenerse en cuenta si el paciente es un deportista de élite y si se encuentra en época de competencia, circunstancias en las que puede existir la necesidad de una rehabilitación más rápida.


¿Qué avances han reducido el dolor postoperatorio y acelerado la rehabilitación?

Durante los últimos años se han logrado avances importantes en la aplicación de anestesia mediante bloqueos de nervios periféricos guiados por ecografía. Esto permite un postoperatorio menos doloroso y evita la atrofia muscular secundaria al dolor, aspecto de gran importancia para una rehabilitación temprana.


Asimismo, contar con una adecuada batería de analgésicos correctamente utilizados permite un manejo apropiado del dolor postoperatorio y, como consecuencia, una rehabilitación mucho más temprana.

 

¿Cómo evitar que el LCA vuelva a romperse y qué papel juega la preparación emocional y física del paciente?

Las lesiones del ligamento cruzado anterior generalmente se deben a la presencia de diversos factores en el deportista, entre los cuales se encuentran:

  • Fatiga muscular en ambos miembros inferiores, principalmente del lado lesionado
  • Imbalances musculares con debilidad de determinados grupos musculares.
  • Mala respuesta en el reclutamiento de fibras musculares ante el estrés deportivo
  • Mala postura estática o dinámica de la rodilla, la cadera y el core
  • Mal acondicionamiento pliométrico dinámico
  • Ciertas desventajas anatómicas, como la tendencia a la hiperlaxitud y el valgo de rodilla
  • En el sexo femenino, una mayor probabilidad de lesión al caer en valgo y rotación externa


Todos estos factores deben tenerse en cuenta y abordarse durante el proceso de rehabilitación.


Además, debe considerarse la parte psicológica. Un deportista que ha sufrido previamente una lesión del ligamento cruzado anterior suele presentar una evitación hacia las jugadas o movimientos que desencadenaron la lesión inicial, situación que puede limitar su rendimiento deportivo.


La lesión del ligamento cruzado anterior puede comprometer significativamente la estabilidad y función de la rodilla. La elección del tratamiento debe individualizarse considerando las características propias del paciente, el tipo de lesión y sus objetivos funcionales y deportivos.


El manejo adecuado del dolor, una rehabilitación temprana y dirigida, la identificación de factores de riesgo y la preparación tanto física como psicológica del paciente desempeñan un papel fundamental en la recuperación y en la prevención de nuevas lesiones.