Fotobiomodulación: ¿puede la luz ayudar a aliviar el dolor de mandíbula?
Dolor al masticar, molestias al abrir la boca, tensión en la mandíbula o sensibilidad en la zona cercana al oído pueden ser señales de un trastorno temporomandibular. Aunque existen diferentes alternativas para abordar estos problemas, una terapia que ha despertado interés en los últimos años es la fotobiomodulación.
También conocida como terapia con láser de bajo nivel, esta técnica utiliza determinadas longitudes de onda de luz con fines terapéuticos. Su aplicación en el dolor orofacial busca favorecer la disminución del dolor y mejorar determinadas funciones, especialmente en pacientes con trastornos temporomandibulares.
La evidencia disponible indica que puede ser una herramienta útil para determinados pacientes, aunque sus resultados dependen de factores como el tipo de trastorno, la zona tratada y los parámetros utilizados.
¿Qué es la fotobiomodulación?
La fotobiomodulación consiste en aplicar luz de determinadas características sobre los tejidos con un objetivo terapéutico. A diferencia de procedimientos quirúrgicos, no requiere realizar incisiones y suele utilizarse como una intervención no invasiva.
La luz puede interactuar con los tejidos y desencadenar respuestas biológicas relacionadas con procesos celulares, inflamatorios y de reparación. En el ámbito odontológico y del dolor orofacial, se ha estudiado especialmente como una alternativa para disminuir el dolor y mejorar la función.
Su utilización debe realizarse con parámetros adecuados, ya que la longitud de onda, la dosis, el tiempo de exposición y la zona de aplicación pueden modificar los resultados.
¿Puede ayudar con los trastornos temporomandibulares?
Los trastornos temporomandibulares (TTM) pueden afectar la articulación temporomandibular, los músculos de la masticación o ambas estructuras.
La investigación disponible ha encontrado beneficios de la fotobiomodulación para disminuir el dolor y mejorar determinados parámetros de la función mandibular. Los resultados parecen ser particularmente consistentes en algunos trastornos relacionados con la articulación.
Además, estudios clínicos recientes continúan evaluando su utilidad. Un ensayo controlado y enmascarado publicado en 2026 encontró una reducción del dolor en pacientes con TTM después de utilizar fotobiomodulación con LED, aunque no todos los parámetros de movilidad mandibular mostraron diferencias entre los grupos.
Esto es importante porque demuestra que la terapia puede ser prometedora, pero no debe entenderse como una solución idéntica para todos los pacientes.
Dolor muscular o dolor articular: ¿es lo mismo?
No todos los trastornos temporomandibulares tienen el mismo origen.
Algunos pacientes presentan principalmente dolor muscular, mientras que otros tienen afectación de la articulación temporomandibular. También existen casos en los que ambas estructuras están involucradas.
Esta diferencia es importante al momento de seleccionar un tratamiento. La evidencia disponible sugiere que la respuesta a la fotobiomodulación puede variar dependiendo de si el problema es predominantemente muscular, articular o mixto. Por ello, la evaluación individual resulta fundamental antes de establecer un protocolo.
Una terapia que requiere precisión
Uno de los aspectos más importantes de la fotobiomodulación es que más luz no significa necesariamente mejores resultados.
La dosis, la longitud de onda, el tiempo de aplicación y la forma en que se distribuye la energía son elementos que deben determinarse de manera cuidadosa. Las publicaciones científicas han señalado precisamente la variabilidad en la dosimetría como uno de los factores que dificulta comparar resultados entre diferentes estudios.
Por esta razón, no existe un único protocolo que pueda aplicarse de manera indistinta a todas las personas con dolor orofacial.
¿Dónde se aplica?
La fotobiomodulación puede dirigirse a diferentes zonas dependiendo del diagnóstico y de los síntomas del paciente.
En los trastornos temporomandibulares, puede aplicarse sobre la región de la articulación temporomandibular o sobre músculos relacionados con la masticación, como el masetero. La selección de los puntos de aplicación puede formar parte de una valoración individualizada.
De hecho, algunos estudios han encontrado mejores resultados cuando la aplicación se realiza sobre puntos dolorosos identificados durante la exploración clínica, en lugar de utilizar únicamente puntos establecidos previamente.
Esto refuerza la importancia de que el tratamiento sea personalizado.
¿También puede utilizarse para el síndrome de boca ardiente?
La investigación sobre fotobiomodulación no se limita a los trastornos temporomandibulares. También se ha estudiado en pacientes con síndrome de boca ardiente, una condición caracterizada por sensaciones de ardor o dolor en la boca sin una causa local evidente que explique completamente los síntomas.
La evidencia reciente señala que la fotobiomodulación puede ayudar a reducir el dolor a corto plazo en algunos pacientes con este síndrome. En 2026, la World Association for Photobiomodulation Therapy publicó recomendaciones específicas para el síndrome de boca ardiente primario basadas en la evidencia disponible.
Sin embargo, los resultados a largo plazo todavía requieren mayor investigación.
¿Es una alternativa a otros tratamientos?
La fotobiomodulación puede formar parte de un tratamiento integral, pero no necesariamente sustituye todas las demás opciones terapéuticas.
En los trastornos temporomandibulares, el abordaje puede incluir diferentes estrategias dependiendo de la causa y de las características de cada paciente. La elección debe realizarse después de una evaluación clínica que permita determinar qué estructuras están involucradas y cuál es el origen del dolor.
Por eso, la fotobiomodulación debe entenderse como una herramienta terapéutica, no como un tratamiento universal para cualquier tipo de dolor mandibular.
Una luz que necesita diagnóstico
El interés por la fotobiomodulación continúa creciendo debido a su carácter no invasivo y a los resultados observados en diferentes estudios. Sin embargo, su eficacia depende de utilizar parámetros adecuados y de seleccionar correctamente a los pacientes.
Ante dolor mandibular, molestias al masticar, dificultad para abrir la boca o dolor persistente en la zona de la articulación, lo más importante es determinar primero qué está provocando los síntomas.
La tecnología puede ofrecer nuevas alternativas para el tratamiento del dolor orofacial, pero la precisión comienza mucho antes de encender el equipo: comienza con un diagnóstico adecuado y un tratamiento diseñado para las necesidades de cada paciente

