Embarazo de alto riesgo: ¿cómo detectarlo?

Embarazo de alto riesgo: ¿cómo detectarlo?

Editado por: el 04/04/2023

Un embarazo de alto riesgo se puede detectar durante el control prenatal con una buena historia clínica identificando todos los factores de riesgo de la paciente que pueden complicar el embarazo y el parto

Embarazo de alto riesgo

¿Qué es un embarazo de alto riesgo?

 

El Embarazo de Alto Riesgo es aquel en que la probabilidad de enfermedad o muerte antes, durante o después del parto es mayor que lo habitual para la madre como para el niño. Todos los embarazos implican algunos riesgos, pero hay más peligro para la salud de la madre y la del feto. En este tipo de embarazo tanto la madre como el neonato tienen una mayor probabilidad de enfermar, morir o padecer secuelas antes o después del parto, es de suma importancia identificar tempranamente los factores de peligro para realizar la intervención pertinente y disminuir así las consecuencias adversas de los mismos, para ello es necesario acudir al ginecólogo para el correcto seguimiento del embarazo.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una mujer embarazada en un país en vías de desarrollo tiene 100 a 200 veces más riesgo de morir que una mujer en un país desarrollado.

 

¿Cuáles son las causas?

 

Un factor de riesgo es toda aquella característica biológica, ambiental o social que cuando se presenta se asocia con el aumento en la probabilidad de presentar un evento sea en el feto o en la madre o en ambos. Cada factor de riesgo tiene un impacto, prevalencia y complicaciones específicos para la madre, el feto o ambos.

 

Diferentes factores de riesgo pueden influir en el embarazo

 

  • Factores sociodemográficos: la edad, la raza, el estado civil, el peso, la escolaridad, el stress psicosocial, el tabaquismo, el alcoholismo, la drogadicción, el bajo control prenatal entre otros
  • Antecedentes médicos: Entre las patologías maternas que pueden afectar el embarazo se encuentran: la hipertensión arterial, la enfermedad cardiaca, la enfermedad renal, la diabetes, las endocrinopatías, la enfermedad respiratoria crónica, la enfermedad hematológica, la epilepsia y otras enfermedades neurológicas, la enfermedad psiquiátrica, la enfermedad hepática con insuficiencia, la enfermedad auto inmune con afectación sistémica, el antecedente de  tromboembolismo, la patología médico-quirúrgica
  • Antecedentes reproductivos: la esterilidad en tratamiento al menos durante 2 años, los abortos a repetición, el antecedente de parto pretérmino, los antecedentes de nacido con restricción de crecimiento intrauterino, los antecedentes de muerte prenatal, el antecedente de nacido con defecto congénito, el antecedente de cirugía uterina (excepto legrado instrumental), la incompetencia cervical, entre otros
  • Evolución del embarazo actual: como los hallazgos de hipertensión inducida por el embarazo, Anemia, Diabetes gestacional, infección urinaria de repetición, infección de transmisión perinatal, isoinmunización rh, embarazo múltiple, polihidramnios oligohidramnios, hemorragia genital, placenta previa asintomático, restrcción de crecimiento intrauterino, defecto fetal congénito, amenaza de parto pretérmino, embarazo pos término, rotura prematura de membranas ovulares, entre otros. Un factor de riesgo puede identificarse en algún momento del embarazo y persistir permanentemente o desaparecer al cabo de un tiempo. De esta manera puede variar la calificación del riesgo, y una paciente de alto riesgo al resolverse su condición (por ejemplo, amenaza de aborto), pasa a ser de bajo riesgo

 

¿Cómo se puede detectar adecuadamente?

 

Un Embarazo de Alto Riesgo se puede detectar durante el control prenatal con una buena historia clínica identificando todos los factores de riesgo de la paciente que pueden complicar el embarazo y el parto.

 

El control prenatal se define como el “conjunto de acciones y actividades que se realizan en la mujer embarazada con el objetivo de lograr una buena salud materna, el desarrollo normal del feto y la obtención de un recién nacido en óptimas condiciones desde el punto de vista físico, mental y emocional”.

 

El control prenatal debe ser:

  • Precoz: propender a la atención preconcepcional o desde el primer trimestre
  • Periódico: varía según los factores de riesgo, los recursos disponibles en cada región y las normas establecidas
  • De buena calidad: propendiendo a la determinación adecuada de los factores de riesgo
  • Integral: incluyendo el fomento, la prevención, educación y recuperación de la salud
  • Universal: con cobertura total, es decir, a todas de las mujeres gestantes en un área determinada, conforme a lo definido en el sistema general de seguridad social en salud
  • Libre escogencia: garantizando la accesibilidad de la usuaria a la institución más cercana

 

Síntomas y señales de riesgo

 

Los signos de alarma que pueden dar indicio de alguna complicación en una gestante se encuentran: sangrado o líquido vaginal, dolor abdominal, fiebre, náuseas y vómitos frecuentes, síntomas urinarios, cefalea, visión borrosa, ruido en los oídos, dolor en la “boca del estómago”, edemas de predominio matutino en cara, manos o pies, disminución de movimientos fetales, aumento de más de 2 kilos por semana. Es recomendable acudir con un especialista si se presenta alguno de esto síntomas.

 

Durante cada control prenatal se debe realizar una historia clínica completa, siempre habrá que controlar: el peso, la tensión arterial, la frecuencia cardiaca, los latidos cardiacos fetales, los movimientos fetales, la altura o tamaño uterino y la detección de actividad uterina. 

 

Periódicamente y de acuerdo a la presunción del riesgo se realizarán ecografías para evaluar el desarrollo y bienestar fetal, estimar el peso y el volumen del líquido amniótico y otros parámetros según cada caso particular.  Si el riesgo se deriva de una enfermedad preexistente o concurrente con el embarazo se deberá hacer el seguimiento específico. Si la paciente es hipertensa crónica se indican exámenes para valorar función renal, fondo de ojo y monitoreo de tensión arterial; si es diabética, determinaciones seriadas de glucosa en sangre y orina además de otros exámenes para evaluar el control metabólico y ecografías para valorar anatomía y desarrollo fetal.

 

Opciones de tratamiento

 

La aplicación del enfoque de riesgo obliga a la determinación de un plan de manejo individual y personalizado para cada gestante, consecuente con su situación de salud.

 

La frecuencia de cada visita y las exploraciones complementarias vendrán determinadas por el tipo de factores de riesgo y patologías de base que tenga la paciente, por la severidad de las mismas y a criterio del especialista. Es importante mantener a la paciente informada del pronóstico de su gestación, de la influencia de la gestación en su enfermedad de base, las posibles complicaciones que pueden esperarse y su frecuencia aproximada, de la posible prevención y/o tratamiento de las complicaciones, frecuencia de consultas y de exámenes especiales o ecografías que se prevé va a necesitar, signos de alarma previsibles por los que deberá acudir al hospital antes de las visitas programadas.  La vía y momento de finalización del embarazo dependerá en cada caso procurando siempre el bienestar de la madre y el feto.

 

Bibliografia

  1. Guía de control prenatal y factores de riesgo. Secretaría Distrital de Salud de Bogotá, D. C. Asociación Bogotana de Obstetricia y Ginecología.  2013.
  2. Arias Fernando. Guía Práctica para el Embarazo y el Parto de Alto Riesgo. 2a Edición.  1994.
Ginecología y Obstetricia en Bogotá