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Cirugía de Mohs: quitar el cáncer, cuidar la piel

Cuando se diagnostica un cáncer de piel, una de las principales preocupaciones es eliminarlo por completo. Pero hay zonas del cuerpo donde retirar tejido de más puede tener consecuencias importantes, especialmente en áreas como la nariz, los párpados, las orejas o los labios.


Aquí es donde aparece una técnica quirúrgica que busca combinar precisión y conservación de tejido: la Cirugía Micrográfica de Mohs.


A diferencia de otras cirugías, en este procedimiento el tejido se retira poco a poco y se analiza inmediatamente al microscopio. De esta manera, el especialista puede comprobar dónde termina el cáncer y continuar retirando tejido únicamente cuando es necesario.

¿Qué es la cirugía de Mohs?

La cirugía de Mohs es una técnica utilizada para tratar determinados tipos de Cáncer de Piel. Su característica principal es que el tumor se elimina capa por capa.


Después de retirar una primera capa de tejido, esta se analiza cuidadosamente bajo el microscopio. Si todavía se encuentran células cancerosas, el cirujano identifica la zona en la que permanecen y retira una nueva capa.


El proceso se repite hasta que el análisis demuestra que ya no quedan células cancerosas.


Esto significa que el microscopio no es simplemente una herramienta de diagnóstico: forma parte del propio procedimiento quirúrgico.

¿Por qué retirar el cáncer por capas?

La idea es sencilla: eliminar el cáncer sin retirar más piel sana de la necesaria.


En algunas cirugías puede ser necesario retirar el tumor junto con un margen de tejido aparentemente sano. En cambio, la técnica de Mohs permite analizar progresivamente los bordes del tejido y determinar con mayor precisión dónde todavía existen células cancerosas.


Esta característica puede ser especialmente importante cuando el cáncer se encuentra en zonas donde conservar tejido resulta fundamental, como alrededor de los ojos, la nariz, las orejas, la boca, las manos o los pies. También puede considerarse en tumores grandes, de crecimiento rápido, con bordes difíciles de definir o que han reaparecido después de un tratamiento previo.

¿Para qué tipos de cáncer de piel se utiliza?

La cirugía de Mohs se utiliza principalmente para determinados carcinomas de células basales y carcinomas de células escamosas. En situaciones específicas también puede emplearse para algunos melanomas y otros tipos menos frecuentes de cáncer de piel.


Sin embargo, no significa que cualquier cáncer de piel deba tratarse mediante Mohs.


La elección depende de factores como el tipo de tumor, su tamaño, localización, características y riesgo de recurrencia. Por eso, el tratamiento debe establecerse después de una valoración especializada.

¿Cómo se realiza?

Generalmente, la cirugía se realiza de manera ambulatoria y con anestesia local.


Primero se delimita la zona que se va a tratar y se retira el tejido canceroso visible junto con una fina capa alrededor y por debajo. La muestra se lleva a un laboratorio cercano para analizarla bajo el microscopio.


Si el análisis encuentra células cancerosas, el cirujano sabe exactamente en qué zona debe continuar trabajando. Se retira entonces otra capa y vuelve a analizarse.


Este procedimiento continúa hasta que la muestra ya no presenta células cancerosas.


Por esta razón, la cirugía puede requerir varias rondas y el tiempo total del procedimiento depende de la extensión y características del cáncer.

¿Y qué pasa después?

Una vez que se confirma que se ha eliminado todo el cáncer, el especialista debe decidir cómo cerrar la herida.


Dependiendo de su tamaño y ubicación, puede realizarse un cierre directo o ser necesario utilizar otras técnicas de reparación. En algunos casos pueden participar especialistas de cirugía plástica o reconstructiva.


La finalidad no es únicamente cerrar la herida, sino conseguir una reparación adecuada que tenga en cuenta tanto la cicatrización como la función y la apariencia de la zona tratada.

¿La cirugía de Mohs deja cicatriz?

Sí. Como cualquier procedimiento que retira tejido, puede dejar una cicatriz. Su apariencia dependerá, entre otros factores, de la ubicación y tamaño de la lesión, de la cantidad de tejido que haya sido necesario retirar y de la forma en que se haya reconstruido la zona.


La técnica de Mohs busca conservar la mayor cantidad posible de tejido sano, pero esto no significa que la cicatriz pueda evitarse por completo.

¿Tiene riesgos?

Como cualquier cirugía, también puede presentar complicaciones. Entre ellas se encuentran sangrado, infección, dolor o sensibilidad en la zona tratada, alteraciones de la sensibilidad y cicatrices.


En algunos casos pueden presentarse complicaciones menos frecuentes, especialmente cuando se trata de tumores grandes o ubicados cerca de estructuras importantes.


Por eso, además de conocer la técnica, es importante que el paciente pregunte por los beneficios, riesgos y alternativas disponibles para su caso.

Precisión que también busca cuidar la piel

La cirugía micrográfica de Mohs tiene un objetivo muy concreto: eliminar el cáncer de piel comprobando durante la propia cirugía que no queden células tumorales, mientras se intenta conservar la mayor cantidad posible de tejido sano.


Por eso, ante un diagnóstico de Cáncer de Piel, no solo importa saber que existe una lesión que debe tratarse. También es fundamental conocer qué tipo de tumor es, dónde se encuentra y qué técnica puede ser la más adecuada.


Una detección temprana y una valoración por un especialista pueden marcar una diferencia importante en la planificación del tratamiento.