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¿Cuándo ir al neurólogo?

Redacción TopDoctors

a las 17:23h

¿En qué puede ayudarnos el neurólogo?

Sabes perfectamente de qué se encarga el dermatólogo, qué afecciones cura el cardiólogo y de qué se ocupa el odontólogo. Pero, ¿conoces qué problemas de salud trata el neurólogo?

El neurólogo es el especialista que atiende las enfermedades del cerebro y del resto del sistema nervioso (tanto central como periférico y autónomo). Es decir, es el médico que puede ayudarte cuando padeces dolor de cabeza (migraña o cefalea tensional, por ejemplo), dolor neuropático (neuralgias y sensaciones anormales como parestesias), mareo, vértigo, inestabilidad, alteraciones de conciencia transitorias (crisis epilépticas, confusión, etc.), déficit de memoria y de otras funciones superiores (como el lenguaje, la atención-concentración y la orientación temporo-espacial), alteraciones de la marcha y del equilibrio, temblores y tics, pérdida de fuerza, ciertos problemas de visión (visión doble, pérdida de la vista, etc.), alteraciones del sueño, etc.

 

 Incidencia y repercusiones

Según el Dr. Jaume Tarradellas, especialista en Neurología, se sabe que “actualmente, una de cada seis personas presenta algún trastorno neurológico, lo que equivale a aproximadamente un 15% de la población. En este grupo de enfermedades se encuentran el Alzheimer, la migraña, el ictus (accidente vascular cerebral), el Parkinson, las crisis epilépticas o la esclerosis múltiple. Asesorar sobre las repercusiones de este tipo de enfermedad en la vida familiar o social del paciente es una de las funciones del neurólogo. El componente de discapacidad física o intelectual que comportan algunos de estos procesos provoca, a menudo, sensaciones de miedo o culpa adicional que el neurólogo debe tratar de neutralizar”.

La enfermedad de Alzheimer

Es la forma más frecuente de demencia en la tercera edad. “Se caracteriza por el deterioro de las funciones cerebrales superiores, como son la memoria, el lenguaje, la abstracción, el cálculo, la capacidad visuo-espacial o la orientación”. Entre las señales de alarma más frecuentes de un posible inicio de Alzheimer u otro tipo de demencia se encuentran, según explica el Dr. Tarradellas, “los episodios de olvidos frecuentes (la persona se vuelve repetitiva), la desorientación en cuanto al lugar y a la hora, la aparición de desorden sin motivo alguno, dificultad para encontrar las palabras para expresarse, incapacidad para resolver imprevistos, apatía y abandono de la imagen personal”.

En la consulta...

Muchos pacientes llegan a la consulta del neu rólogo derivados por el médico de cabecera. Sin embargo, también se puede acudir por cuenta propia. Una vez en la consulta, el neurólogo analizará tu caso: “Es fundamental la forma de elaborar la historia clínica de cada paciente para saber lo que ocurre. Dedicar tiempo a precisar los síntomas (sus características, donde y cuando aparecieron y qué lo precipitó) es la clave para orientar el diagnóstico”, afirma el Dr. Tarradellas. Y añade: “También se realiza un examen físico neurológico y, a menudo, todo el proceso se apoya en la práctica de pruebas complementarias o diagnósticas, que en ningún caso pueden sustituir a la persona del neurólogo”.

Pruebas complementarias

En función del problema de cada paciente, los neurólogos pueden recomendar pruebas de imagen, como el TAC (tomografia axial com puterizada), la RMN (resonancia magnética craneal o medular) o el Döppler de TSA o craneal (un tipo de ecografía); Test Neuropsicológico (para evaluar la atención, memoria o lenguaje, entre otras funciones), análisis (de líquido cefálico-raquídeo, por ejemplo), electroencefalografía o electromiografía (para detectar alteraciones de los nervios y de los músculos), así como estudios del sueño (polisomnografía).

El futuro de la neurología

Según el Dr. Tarradellas: “En los últimos diez años, la Neurología ha ido evolucionando hacia una especialidad más resolutiva, al aumentar las posibilidades terapéuticas. Ello comportará, en un futuro próximo, priorizar el criterio clínico sobre el uso de nuevas tecnologías, obligando a una mejora constante del arte de escuchar al paciente y, por tanto, de la calidad asistencial.

Asimismo, la colaboración con especialidades complementarias, como la Psiquiatría o la Psicología, en la actualidad sólo en fase incipiente, se hará imprescindible para resolver muchos de los problemas por los que se acude a la consulta”. 

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